AMIGOS DE RESENCIO
  Una nueva forma de entender el vino
¿QUÉ ES RESENCIO?
  Nace de la tierra para crecer contigo
  PROYECTO DE LA ETIQUETA
- Diseño del dibujo.
- Orígenes de la palabra Resencio
- La etiqueta, su por qué
LA TIERRA. MADRE DE RESENCIO
  Bodegas VALTOÑAR
- Carta de presentación
  SITUACIÓN Y LOCALIZACIÓN DE LOS PAGOS
- Pago de "LAS PIÑUELAS".
- Pago de "CALOGÍA".
- Pago de "LA ENTREPUERTA".
- Pago de "LA TEJERA".
- Pago de "CARRABOADA".
- Pago de "LAS PARRAS".
- Pago de "VALDEPALACIOS".
- Pago de "BARRUECOS".
- Pago de "CAMINO BLANCO".
- Pago de "CASTELLARES".
- Pago de "EL MOLINO".
- Pago de "VALLEJOS".
- Pago de "CARRAROA".
- Pago de "LA NAVA o BIERRA".
- Pago de "VALDERMOSO".
LA RIBERA DEL DUERO
  - Su Historia
D. O. RIBERA DEL DUERO
  - Marco Geográfico
  Memoria de la cosecha
- Informe final
- Climatología
- Valoración técnica
BODEGA COOPERATIVA SANTA EULALIA, S. A
RESENCIO 2001
  - Análisis y controles de calidad
- Cata y análisis sensorial
LOS AMIGOS DE RESENCIO
- Opiniones
- COPYRIGHT
 


HISTORIA DE LA RIBERA DEL DUERO

Su historia marca sus vinos

Sus orígenes datan de la antigua Roma. El hallazgo encontrado en Baños de Valdearados, durante tiempo de vendimia en el año 1972, así lo corrobora. Se encontró un mosaico que hacía alusión a las alegorías báquicas, típicas de aquella época. El personaje principal era Baco, el dios del vino, acompañado de la mano de Ariadna, su mujer. El mosaico tiene unas medidas de 66 m2, el más grande encontrado en la península y con un estado de conservación digno de admirar. Es por lo tanto una joya de más de 2.000 años.
A pesar de dicho descubrimiento, la vinificación de los vinos de la Ribera del Duero y su elaboración la centramos a inicios del S.XI, en el periodo histórico conocido como "reconquista". En aquel tiempo se daban múltiples enfrentamientos entre los reinos islámicos de sur y las culturas cristianas del norte (batallas entre moros y cristianos).
En el S. XI, el río Duero era en toda la demarcación de su curso un paisaje de castillos y de fortalezas, torres y torreones, batallas y guerras... Por esta razón la palabra DUERO viene formada por la declinación DURIUS VACCEO o "RIO SANGRADO", para más tarde dar lugar a la palabra RIBERA, que es como hoy la conocemos.


En esta época reinaba en Castilla el rey Alfonso VI, el cual fijó como frontera el río Tajo. Las tierras quedarían desérticas y los castillos y fortalezas abandonados, hasta que aparecieron los monjes benedictinos de la Borgoña francesa, o también llamados monjes "cluniacenses"-(Cluny) y los monjes cistercienses, que empezarían a ocupar dichas fortificaciones para convertirlas en auténticas zonas templarias. Dichos monjes traerían consigo vides a la Ribera del Duero, siendo ellos los mayores artífices de la hegemonía y consolidación de los vinos en la zona. En el S. XII se fundó el monasterio cisterciense de Valbuena del Duero. Con ello empezó a arraigarse y a proliferar el cultivo de la vid.
Podría citarse como fecha clave la del 1143.
Las funciones que desempeñaban los frailes determinaron una elaboración y producción álgida en la zona.
La dedicación a la transformación de los mostos en una nueva materia viva llamada vino. El cultivo esmerado y cuidadoso de las viñas. El mimo y la utilización de los métodos modernos que existían en el momento les consolidaron como verdaderos expertos en la materia.
El vino, recordemos, era un elemento imprescindible para los monjes, ya que formaba parte relevante de la eucaristía, siendo necesario para la práctica de sus misas y actos religiosos. Las tierras que se utilizaban para la viticultura eran fronterizas entre demarcaciones de extensos trigales al este y aguas terrosas bañadas por el río Duero al oeste.


Los frailes tenían un vínculo muy estrecho con los aldeanos o campesinos que se habían instalado en estas tierras desérticas y abandonadas buscando el refugio que les proporcionarían los monjes.
También recibirían el amparo y el disfrute de atención sanitaria y un apoyo espiritual, para de esta manera cristianizarlos.
Los monjes les ofrecían esta ayuda a cambio de emplearlos como mano de obra laica, en el cultivo de la vid. Serían utilizados para las labores del campo, la vendimia e inclusive para la pisa de la uva, una vez realizada la cosecha. (Pero esta prensada en la mayoría de los casos se realizaría con las manos para que de esta forma no se practicaran actos impuros al tocar el fruto con los pies).
La colaboración entre frailes y aldeanos fue en aumento, con lo cual, también aumentarían las cosechas y la producción de uva. El destino que se le daría a las producciones sería:
-una pequeña parte para las celebraciones de los santos oficios eucarísticos cristianos,

-otra parte para el consumo de los propios monjes,
-y una gran parte serviría de alimento (casi imprescindible en la época para el aldeano y para los hospedados en los monasterios, "los peregrinos", que venían de paso siguiendo la ruta jacobea).
Una de estas rutas trazadas en la zona era por las tierras de "la Riojilla de Burgos" al "Bierzo", pasando por valles y laderas cubiertas de viñedos.
Los peregrinos influyeron también de esta manera a expandir el concepto del vino, influidos por las órdenes monacales, propagando así la cultura del vino por toda la península ibérica.
El crecimiento de los campos de cultivo fue en aumento, dando lugar al apogeo de lo que hoy conocemos como los vinos de la Ribera del Duero, hasta llegar a su comercialización final.
A finales del S. XIII se tiene constancia de la formación de nuevas bodegas en la comarca. Serían los llamados "pagos", que rodean fortificaciones y monasterios de la Ribera del Duero. También empezarían a construirse nuevas edificaciones sobre el subsuelo de las laderas y montañas, minando sus paisajes con promontorios de piedras surgidas del suelo en forma de chimeneas. Éstas serían las "bodegas subterráneas". Hoy prevalecen y forman parte del patrimonio cultural de la Ribera del Duero. Se construyeron para la conservación y el almacenaje de los excedentes producidos del vino.
Las producciones irían a más y las bodegas subterráneas también serían más grandes, comunicando inclusive pueblos entre sí. Atravesarían ríos y laderas. Eran necesarias para el correcto almacenamiento y conservación de los vinos. El subsuelo aporta unas temperaturas y humedad constantes, con lo que los vinos, de esta manera, no sufrirían alteraciones ni deterioros, aumentando su poder de conservación y de una mejor crianza. Estas bodegas serían consideradas como verdaderos templos del vino en la época.
Sin otra luz que la de las velas, sin más calor que el de las lámparas de aceite, sin movimientos y sin bullicios de gentes ni carruajes. Eran lugares tranquilos, donde el vino reposaba.
Reposo de materia viva en estado de evolución creada por la mano del hombre y para el hombre, es el vino.
Oscuridad y silencio, esto dará como resultado el perfil de un vino con unas cualidades superiores de madurez y cargado de sensaciones organolépticas difíciles de conjugar y muy complejas.
Todo se formará con calma y sosiego, para romper y eclosionar en alguna que otra copa cuando se fuese a consumir.
Estas catacumbas excavadas en la tierra serían consideradas pequeñas aldeas subterráneas, coronadas todas ellas con sus chimeneas de piedra o respiraderos, que servirían para que en dichas bodegas hubiese una ventilación adecuada. Esto daría a los vinos, por consiguiente, un resultado óptimo y propicio.
Tras el periodo de la reconquista, en el país la civilización prosperaría. Resurgirán el comercio y las comunicaciones.
Es entonces cuando la zona conocerá su máximo esplendor, desde los tiempos del antiguo imperio romano, durante los siglos XIII y XIV, y la población experimenta un crecimiento considerable. De esta manera aparecerán las formaciones de pequeños núcleos de aldeanos, llamadas mas tarde ciudades, de las que tendremos que destacar la que nos concierne en nuestro estudio, Burgos.
La mayor natalidad influirá en el aumento recíproco y paulatino, también de forma paralela con las zonas de cultivo. Este auge dará lugar al mercantilismo y a la aparición de la figura del burgués.
Crecerá con ello la economía, habiendo mayor libertad para el comercio, dado los excedentes agrícolas que se producen. Por ello se crearán un tipo de celebraciones, presentaciones o ferias, conocidas con el nombre de "ferias medievales". Estas ferias duraban varios días y se convocaban una vez al año.
En las ferias medievales se presentaban todo tipo de mercancías, diferenciadas en dos grandes grupos.
En un primer grupo estaban las mercancías baratas o pobres, en las que se situaba en un primer momento al vino, y en un segundo grupo, las llamadas mercancías ricas y raras o de más precio, en las que podríamos encontrar productos como los cereales, la seda, las especias traídas de lugares exóticos, oro, paños...
Las ferias proliferaban y comenzarían a cotizarse los vinos en un mayor grado hasta convertirse en mercancía cara.

RESENCIO S.L.   C/ Regás nº 34 Barcelona 08006 Tel. 629 77 99 99   mail: angel@resencio.com